Tratamiento

Actualmente el SAF no se puede curar; sin embargo hay dos posibles enfoques para el tratamiento: suprimir o eliminar los anticuerpos que causan el problema, o hacer la sangre menos “pegajosa” usando anticoagulantes.

Debido a que la primera opción está todavía en vías de desarrollo, el tratamiento actual va dirigido a prevenir la formación de coágulos de la sangre con terapia de anticoagulación.

En general, los anticoagulantes se dividen en dos categorías: los que vienen en forma de pastillas y los inyectables. Los medicamentos más utilizados son la aspirina, la heparina, la warfarina y el acenocumarol, pero también hay otros medicamentos que pueden ayudar a aliviar los síntomas.

El futuro del tratamiento anticoagulante es un tema importante de investigación, nuevos fármacos anticoagulantes están siendo sometidos a prueba para remplazar la warfarina y el acenocumarol. En particular, el rivaroxaban  está demostrando ser exitoso para muchos pacientes con trombos venosos tales como las TVPs o embolias pulmonares.

Como ya se ha mencionado, el otro enfoque para el tratamiento es bloquear los anticuerpos y suprimir los anticuerpos antifosfolípidos dañinos (aFL). Esta terapia también se está investigando pero, hasta que se conozcan las causas exactas del SAF y la mecánica del efecto de los aFL sobre las células, este área de tratamiento permanece en la etapa de desarrollo.

 

 

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