Diagnóstico

El SAF generalmente se diagnostica a partir de una combinación de una serie de análisis de sangre positivos y los síntomas.

Si tiene menos de 50 años y ha sufrido una  una trombosis venosa profunda (TVP) o una embolia pulmonar (EP), o ha tenido un ataque isquémico transitorio (AIT), accidente cerebrovascular o ataque cardíaco (más de una vez) o ha tenido más de un aborto espontáneo o una pérdida de embarazo tardía, debe consultarle a su médico si necesita los análisis de sangre.

La pruebas de aFL en personas que han sufrido una TVP o un ataque al corazón todavía se producen de forma arbitraria, y muchas mujeres tienen que pasar por tres abortos espontáneos consecutivos antes de que se les haga la prueba.

Es importante que informe a su médico sobre cualquier problema previo de coagulación o embarazo y también pistas menos específicas como dolores de cabeza, migrañas, trastornos visuales, pérdida de memoria, mareos y fatiga. Su historial familiar también ayudará a su médico a llegar a un diagnóstico, así que acuérdese de cualquier familiar inmediato con una enfermedad autoinmune o antecedentes de trombosis.

Si su médico le diagnostica basado en los análisis de sangre positivos y sus síntomas, es probable que lo remitan a un especialista. Es probable que le visite un hematólogo o un reumatólogo. La mayoría de las unidades de embarazo tendrán un especialista para tratar a las mujeres con SAF.

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