Criterios de clasificación 2023

Nuevos criterios de clasificación del Síndrome Antifosfolipídico (SAF) 2023 ACR/EULAR

Recientemente se han publicado los nuevos criterios de clasificación ACR/EULAR del SAF, elaborados de manera conjunta por el Colegio Americano de Reumatología (ACR) y la Alianza Europea de Asociaciones de Reumatología (EULAR).

Se trata de una noticia de gran importancia, por lo que en este artículo te contaremos los puntos más importantes.

¿Qué son los criterios de clasificación y por qué son importantes?

El síndrome antifosfolipídico o SAF es una condición autoinmune de carácter complejo en la que el sistema inmune del paciente ataca por error ciertas proteínas llamadas fosfolípidos, que son componentes esenciales de las membranas celulares. Esto provoca que la sangre coagule demasiado rápido, provocando inflamación, eventos trombóticos y otras complicaciones.

Con la finalidad de obtener resultados más precisos en investigación, se emplean una serie de criterios para facilitar la clasificación de pacientes en grupos homogéneos. Son los criterios de clasificación, sobre los que puedes leer más en profundidad en el artículo «Los criterios de clasificación del SAF» que te dejamos en el apartado «Artículos relacionados».

¿Por qué han publicado unos nuevos, si ya había criterios de clasificación para el SAF?

A lo largo del tiempo, diferentes conjuntos de criterios de clasificación han sido desarrollados para el SAF.

Cada uno de ellos se basa en la comprensión médica y científica disponible en su momento. Sin embargo, a medida que avanza el conocimiento sobre el síndrome antifosfolipídico, se hace necesario revisar y actualizar los criterios para reflejar mejor la diversidad de presentaciones clínicas del SAF.

En el pasado, uno de los conjuntos de criterios más ampliamente utilizado fue el de Sídney. Estos criterios se centraron en la presencia de anticuerpos antifosfolípidos (AAF) en combinación con manifestaciones clínicas específicas, como trombosis venosas o arteriales recurrentes, complicaciones obstétricas y otros signos.

En el artículo citado anteriormente puedes leer un poco sobre la historia de los criterios de clasificación y una descripción más detallada de los criterios de Sídney.

¿En qué se diferencian los criterios de 2023 a los de Sídney?

Los nuevos criterios de clasificación del SAF, aprobados por la ACR y EULAR, consideran tanto pruebas de laboratorio como manifestaciones clínicas, y se esfuerzan por ser más sensibles y específicos en comparación con los criterios anteriores, lo que contribuye a un diagnóstico más preciso y a una mejor atención para los pacientes con SAF.

En concreto, presentan una especificidad del 99% en comparación con el 86% de los criterios de Sídney, y una sensibilidad del 84% frente al 99% y permiten una mejor identificación de los pacientes con SAF en comparación con los criterios anteriores.

(Nota: la sensibilidad es la capacidad de una prueba para identificar correctamente a los pacientes con una enfermedad. La especificidad es la capacidad de una prueba para identificar correctamente a las personas que no tienen la enfermedad).

Estas son las características de los nuevos criterios de clasificación del síndrome antifosfolípido

1. Criterio de entrada: Para ser clasificado como SAF, el paciente debe tener al menos una prueba positiva de anticuerpos antifosfolípidos (AAF) en los últimos 3 años desde que se identificó un criterio clínico asociado a AAF.

2. Criterios acumulativos ponderados: Una vez se cumpla el criterio anterior, se emplea un sistema de puntuación (del 1 al 7) sobre una serie de criterios, en función de su relevancia clínica.

Dichos criterios se dividen en 6 dominios clínicos (tromboembolismo venoso macrovascular, trombosis arterial macrovascular, microvascular, obstétrico, válvulas cardíacas y hematológico) y 2 dominios de laboratorio (ensayos de coagulación funcional para anticoagulante lúpico y ensayos de inmunoadsorción enzimática en fase sólida para anticuerpos IgG/IgM anticardiolipina y/o IgG/IgM anti-β2-glicoproteína I).

Los pacientes con al menos tres puntos en los dominios clínicos y tres puntos en los dominios de laboratorio se clasifican como SAF.

Recuerda: los criterios de clasificación no son criterios diagnósticos

Es importante recordar que los criterios de clasificación no deben usarse con fines diagnósticos ya que, tal y como se dijo en uno de los webinar que hemos organizado, hay síntomas que, al no estar incluidos en esos criterios de clasificación, no serían tenidos en cuenta a la hora de diagnosticar a un paciente. Esto perjudicaría gravemente al paciente, que tendría SAF, pero no sería diagnosticado.

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